sábado, 11 de febrero de 2017

Almas mojadas.

Llueve, llueve sobre mojado, calando todos y cada uno de tus capilares, penetrando en tu piel y alcanzando hasta tu alma. Esta, acostumbrada a estar cerrada y aprisionada por la coraza que tú mismo has construido, al ver la lluvia siente ganas de libertad, de experimentar lo que todas las almas ya lo han hecho, quiere mojarse, vivir, respirar, no estar enclaustrada. Sin embargo, al mismo tiempo que desea redescubrirse se acuerda de aquellos fantasmas que le aterrorizan y que al estar encerrada creía que estaba libre de ellos, pero no es así. No se trata de vivir siempre encerrados, con miedo a lo desconocido o cohibiéndonos constantemente, porque en la definición de vivir no aparece ninguna de las anteriores acepciones. Deja de la lluvia moje tu alma y descubre, de una vez por todas, lo que implica vivir.

miércoles, 8 de febrero de 2017

En la cúspide.

En la cúspide de tus sueños rotos me hallo. En un punto donde conozco todos y cada uno de tus deseos. Cada efímero pensamiento lleva mi huella, mi perfume te persigue por cada movimiento que realizas, y es que una vez que nos hemos querido, eres incapaz de desprenderte de mi, y puede que tú te encuentres recomponiendo los pedazos de mis fallidos sueños.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Gélido recuerdo.

Y son esos días en los que te veo cuando te echo más de menos ya que en los que no compartimos presencia sé y tengo la certeza que no contaremos segundos juntos. Mientras que en los días afortunados en los que ver tus ojos en pleno directo entra dentro de mis planes se convierten en pura añoranza. Durante algunos momentos eres "mío", compartimos abrazos, besos, miradas y sonrisas, pero en el momento en el que desapareces, tu cálido aroma se desvanece teniéndome que enfrentar al gélido aroma de tu recuerdo.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Flores marchitadas.

Nos empeñamos en crecer, cuando somos pequeños creemos que nunca vamos a ser mayores ni que vamos a hacer todas aquellas acciones por las que queremos incrementar nuestra edad. Si os paráis a pensar durante un momento, quiénes de nosotros no queríamos tener 20 años para ponernos aquellos tacones que tanto nos gustaban pero nos resultaba imposible utilizarlos, o quién no envidiaba cuando su padre se afeitaba frente al espejo tarareando su canción favorita haciéndola resonar en toda la casa. Por no hablar de las veces que hemos querido conducir y cuando nos enfadábamos porque nos obligaban a recoger aquellos dichosos juguetes deseábamos coger el coche y continuar jugando. Sin embargo, últimamente la juventud tiene mucha prisa por crecer y se marchitan antes de florecer. Desean tanto que a la hora de la verdad no les quedan fuerzas, ganas ni momentos para ser lo que verdaderamente deben.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Esas cosas.

Hay muchas cosas que son, pero que nunca serán. Que fueron, pero el marchito recuerdo las cree olvidadas. Muchas otras quieren ser, pero tu deseo de no quererme acaban impidiéndolo. Esas cosas hacen que no me quieras aun queriéndote yo. Esas cosas hacen que aun me quieras aun queriéndote yo. Esas cosas, hacen, que me quieras, aun no queriéndote yo.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Seis.

Un dado está compuesto por seis caras. Seis días de la semana descontando el que menos te gusta. Seis compases de espera mientras que el solista interpreta su maravillosa parte. Seis son los sentidos que dicen que tenemos, digo seis porque no creo que se reduzcan solo a cinco. Seis personas que jamás querrías que salieran de tu vida. Seis películas favoritas que te hacen transportarte a otra dimensión. ¿Tres dimensiones? Mejor seis.
Seis son las caras que forman un dado, cuatro de ellas son laterales y otras dos son las bases. Cada persona puede ser  una de ellas. Seis caras, seis opciones. ¿Cuál quieres ser? ¿O es que acaso no quieres ser ninguna de ellas?

jueves, 17 de noviembre de 2016

Dardos.

Somos meros dardos que nos dan un impulso al comenzar la vida. El objetivo inicial es llegar al centro de la diana pero, ¿qué supone el centro? Hay muchos de ellos que no llegan a él, otros que dan en la diana pero no lo suficientemente cerca del ansiado objetivo, otros que lo rozan pero que no pertenecen íntegramente a él y otros cuya trayectoria ha ido en la perfecta dirección hasta lograr cumplir su propósito. Así somos. Muchos de nosotros ni intentamos alcanzar nuestros supuestos sueños por el mero hecho de parecer inalcanzables. Digo supuestos ya que si verdaderamente tenemos un sueño, una ilusión, una aspiración a la que llegar, no nos convertiremos en aquel dardo olvidado en algún bar cutre de carretera. Tampoco nos queremos quedar en la diana sin tener la oportunidad de alcanzar el centro, y qué decir tiene de rozar aquello que tanto deseas pero que al fin y al cabo no llegas a alcanzar. Para nada. No sirve para nada. No sirve de nada que te lamentes, debiste hacerlo joder, ¿o es que acaso no lo deseabas con tantas ganas? El centro no es más que tú, todos luchamos por ser nosotros mismos ya que nuestros deseos, objetivos, pensamientos y sentimientos nos definen, no dejemos de luchar por todo lo que somos o por quien queramos ser.