martes, 9 de enero de 2018

Errores.

He cometido un error, bueno si hablamos de ello serían miles y no se podrían reducir sólo a uno. He intentado hacer algo cuando no estaba preparada, cuando mi cabeza se dispersaba entre cientos de pensamientos más importantes para mí en estos momentos, pero aún así he intentado realizar algo. Parecerá una tontería pero este hecho nos lo repetimos una y otra vez con la mayoría de nuestras decisiones. Nos forzamos, o mejor dicho, nos fuerzan a realizar cosas para las que todavía no estamos preparados. Piensan que tratar a todos por igual saldrá bien, pero nadie lo es por lo que de un momento a otro explotará la burbuja de la realidad para imponer un trato distinto y personalizado. Puede que todo pueda parecer un disparate pero por algo somos personas dotadas con una razón y unos sentimientos que nos difieren del resto de las especies. Cometer errores forma parte de la vida, del día a día y a pesar de que digan lo contrario, no están tan aceptados como creemos. Basta tener un fallo para que muchas personas te juzguen y crean que tienen un papel importante en tu vida desafiándote por ello. Son esas mismas personas que no se han parado a pensar en el daño o en la posible repercusión que puede tener hacia la persona que piensa que ha fallado. Se creen dueños por instantes de ti, te hacen dudar y desconfiar de tu persona, ponen en entredicho tu propia conciencia, pero lo que no hacen es pensar que pueden causar todo ese daño que provocan en esa porción de segundo que tardan en ejecutar esa mirada de decepción , o ese sencillo gesto de desaprobación del que tienes que responder de la mejor manera posible sin parecer estar roto. 
Digan lo que digan, las personas nos rompemos y no hablo de nada físico, va más allá de lo que creemos tener controlado. Tenemos todo el derecho de equivocarnos y sentirnos mal por ello. No todas las decisiones conllevan a las mismas consecuencias pero por todas ellas serás juzgado y desgraciadamente como no maduremos nos afectarán más esos juicios llenos de prejuicios que nuestras propias equivocaciones.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Tal vez.

Tal vez todo pase por algo, tal vez haya algo que desconocemos y que sea el culpable de todo lo que nos pasa, tal vez nos equivocamos por alguna razón que tardamos meses e incluso años en descubrir por qué y que gracias a esos errores podemos ser quienes realmente somos.  Tal vez esos momentos duros, en los que casi nos encontramos sin salida, nos sirvan para ver la realidad, para descubrir que lo que nosotros creíamos que estábamos viviendo no era más que una ilusión barata que nuestro cerebro ha querido recrear y que en realidad, la vida no se trata de eso. Tal vez sin todos esos errores no sabríamos nada, si  no nos hubiéramos equivocado en elegir carrera a la primera no nos daríamos cuenta de lo que realmente nos gusta. Tal vez nos sintamos depresivos al entrar en un círculo vicioso de nuestro propio mal, pero hay días en los que una simple imagen nos pueden revelar mucho y despejarnos de nuestro turbio malestar. Tal vez esos días no sean una mera casualidad y tal vez la próxima decisión tomada a partir del día de hoy forme parte del juego de aquellos “tal vez”.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Almas acompasadas.

Puede que no estemos todo lo cerca que quisiéramos estar, unos cuantos kilómetros que separan dos cuerpos, pero no dos almas. Cada una de ellas, desde siempre ha  latido sola e independiente, pero desde nuestro primer encuentro  nada ha sido lo mismo. Seguimos siendo libres pero ahora el latido de una se acompasa con la de la otra, creando un bonito compás, formando una preciosa melodía. Melodía que iluminas con tu mirada. Mirada que envuelve todos y cada uno de mis sentidos para quedare extasiados. Evasión, lo que siento al estar contigo e incluso me reduzco al hecho de pensarte. No son pocas las veces en las que pensamos en quién queremos, ofrecemos esfuerzo, tiempo y al fin y al cabo vida. Sólo tenemos una, pero sería una miseria si no la compartimos con alguien que la merezca de verdad. Verdad que se afirma con un “te quiero”  y se confirma con un beso. Beso que hace sentir y latir intensamente más rápido cuando te acercas. Es curioso cómo nos fundimos en uno, mil problemas pueden estar ocurriendo fuera, o dentro, y basta para   aproximarnos  para que estos se evadan como nuestros pensamientos al pensar en el otro. Siempre hemos vivido sin nuestra compañía pero qué bonito compartir momentos, amaneceres, cosquillas en la espalda, secretos incontables, besos, caricias, tiempo. El tiempo es tan egoísta por no dejarnos prolongarlo y volver a atrás en él, lo que vivimos cada día es único, nunca más besarás a una persona en el mismo instante tras pasados unos días, ni yo estaré escribiendo esto nunca más. Suena duro decir eso, nos da a pensar en la forma en la que lo podemos aprovechar y con quién queremos compartirlo. Pero acordaros, de que no cualquier alma forma la misma melodía con otra.

domingo, 23 de abril de 2017

Otro mundo.

Adelante,
besa a cualquiera.
Besa y experimenta.
Pero no intentes buscar
el mismo sentimiento
que al rozar mis labios.
Adelante,
busca un mundo sin amor,
en el que no amanezca
por mis sonrisas.
Adelante,
intenta encontrar,
otra persona como yo.
Adelante,
pero no te olvides,
que en ese mundo sin amor,
no estoy yo.

miércoles, 19 de abril de 2017

Puntos y seguido.

Caricias. Besos. Piel de gallina. Mordiscos. Incertidumbre. Nervios. Amor. Besos camuflados en sonrisas. Complicidad encerrada en miradas. Pero no en cualquiera, sólo en la tuya y mía. En la nuestra. Porque todo por separado puede resultar individual, pero juntos forman parte de nuestra preciosa armonía. Armonía que creas con tu mirada. Mirada que afirmas con tu sonrisa. Sonrisa que se atenúa cuando no estoy y reluce al pensar en mi. El pensar también es un sentir, un recuerdo fugaz que te hace revivir el pasado. Pasado que es imposible volver, pero presente que se desea tener. Porque todo, si es contigo, se desea revivir una y otra vez, para sentirte como la primera vez.

martes, 4 de abril de 2017

Tú.

La brisa acaricia mi cara, las estrellas intentan iluminar la noche. Silencio, no hay ningún ruido a mi al rededor, sin embargo hay una suave melodía recorriendo los más remotos lugares de mí. Jamás podré olvidar tu voz al pronunciar aquellas palabras que tanto me gustan oír, o en definitiva jamás me cansaré de escucharte. da igual que me canse, y a veces dude, pero dudar nos convierte en humanos. ¿Qué sería de nosotros si supiéramos todo con certeza? ¿Acaso no nos equivocaríamos, y por tanto nunca aprenderíamos las consecuencias que conlleva actuar mal? Puede que haya cometido muchos errores en mi vida, soy humana, tengo miles de fallos, pero quererte nunca estará en mi lista de cosas que no debería haber  hecho porque cuando me encuentre sola, mirando a las estrellas con la compañía del suave viento nunca me vendrá tu recuerdo, y eso es algo, que merece la pena vivir

miércoles, 8 de marzo de 2017

Por fin soy yo.

Ya no soy la niña tonta que se creía tus palabras, ya no soy quien se avergonzaba de si misma una y otra vez, quien se hacía ilusiones por cosas que no tenían ni pies ni cabeza pero que en mi mente cobraban el mayor de los sentidos. Ya no soy quien se siente mal por ti, ni quien deja que sus inseguridades le coman la cabeza como en una partida de videojuegos. Ya no soy quien desconfía de todas y cada una de las palabras que pronuncia, ni tampoco soy la que calla cuando ve una injusticia. Ya no soy quien se guarda su opinión cuando soy libre de expresarla, ni quien se avergüenza por ser diferente. Ya no soy como queréis que sea, y quién sabe, tal vez antes, nunca he sido yo.