sábado, 4 de agosto de 2018

Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos

No han pasado ni 24 horas desde que nos has dejado. Para muchos de nosotros no somos conscientes de ello. Esto parece otra realidad, otro universo en el que no asimilamos que no volverás a estar con nosotros. Nos faltarán esas fotos en las que tanto presumías de tus estilismos y de ser la fucking Beyonce como a ti te gustaba decir. Tampoco puedo imaginar que no habrá más audios descontrolados después de haber tomado una taza de café, ni covers de cualquier canción random que saliera en la radio interpretada por tu particular energía. Y digo particular porque en 19 años de vida no he conocido a otra persona como tú. Gracias por hacer mis mañanas más amenas en clase, por pedirme que te guardara el sitio aun cuando yo llegaba más tarde que tú, por llamarme cuando más lo necesitaba o simplemente por sonreír y hacer que la vida podía ser mucho más bonita si la mirábamos con tu forma de pensar. Al menos puedo decir que todo lo que sentía hacia ti lo sabías, espero que supieras lo mucho que te admiro y te quiero. Sé que nunca vas a poder leer esto, de hecho mañana me encontraré de camino a tu entierro pero me sentía con la necesidad de escribirte por última vez. Puedo decir con total seguridad que de ti hemos aprendido muchísimo, no solo yo sino todos los que te rodeaban, nos has dado una valiosa lección de vida, aun cuando peor estabas intentabas animarte o llevar situaciones difíciles con la mayor de tus sonrisas y tu bienestar. Creo que no hablo solo por mi cuando digo que nos has enseñado a valorar más la vida, sus pequeños detalles y sobretodo las personas que se encuentran en ellas. Desafortunadamente tú no vas a seguir físicamente aquí pero te aseguro que no va a pasar ni un día en el que ninguno de nosotros te piense ni se acuerde de lo maravilloso que eres. Ojalá algún día pueda darte todos esos abrazos que habíamos ido acumulando y no me cansaré de repetirte que te voy a echar de menos.

jueves, 2 de agosto de 2018

Mente en blanco.


Otra vez esa situación del pánico hacia una hoja en blanco, hacia el mayor de los desafíos, el que te enfrenta contigo mismo y la parte más interna de ti. Porque todo lo que dejamos ver no  es realmente lo que somos, es más, la mayoría de nosotros no sabemos ni lo que somos. Pero qué difícil saberlo y qué duro o divertido puede ser descubrirlo. De repente un día te despiertas y no vuelves a ver las cosas como creías haberlas recordado antes de dormir, no han sido ellas las que han cambiado si no que las cosas se convierten en otras si se miran desde otra perspectiva. Hacía mucho tiempo que no escribía, tal vez mi cuerpo o mi alma no estaban preparadas para ello y no sé bien qué estoy haciendo ahora mismo pero sólo me dejo llevar intentando inspirarme con música “ Indie”  y escribiendo todas las palabras que me vienen a la mente intentando unirlas con una cierta coherencia que no sé si tendrá resultado. En cierta parte había olvidado la sensación de libertad que proporciona expresar tus ideas, parece algo tan simple y tan complejo a la vez que solo te das cuenta y lo valoras cuando en ocasiones tienes alguna idea y al intentar plasmarla descubres que no encuentras las palabras perfectas para ello. Se suele decir que lo perfecto no es lo ideal o lo adecuado pero cuando te sientes realmente feliz con lo que estás haciendo encuentras la perfección en los  más sencillos errores. Aquellos que te proporcionan la oportunidad para poder continuar escribiendo, y en conclusión viviendo.

martes, 9 de enero de 2018

Errores.

He cometido un error, bueno si hablamos de ello serían miles y no se podrían reducir sólo a uno. He intentado hacer algo cuando no estaba preparada, cuando mi cabeza se dispersaba entre cientos de pensamientos más importantes para mí en estos momentos, pero aún así he intentado realizar algo. Parecerá una tontería pero este hecho nos lo repetimos una y otra vez con la mayoría de nuestras decisiones. Nos forzamos, o mejor dicho, nos fuerzan a realizar cosas para las que todavía no estamos preparados. Piensan que tratar a todos por igual saldrá bien, pero nadie lo es por lo que de un momento a otro explotará la burbuja de la realidad para imponer un trato distinto y personalizado. Puede que todo pueda parecer un disparate pero por algo somos personas dotadas con una razón y unos sentimientos que nos difieren del resto de las especies. Cometer errores forma parte de la vida, del día a día y a pesar de que digan lo contrario, no están tan aceptados como creemos. Basta tener un fallo para que muchas personas te juzguen y crean que tienen un papel importante en tu vida desafiándote por ello. Son esas mismas personas que no se han parado a pensar en el daño o en la posible repercusión que puede tener hacia la persona que piensa que ha fallado. Se creen dueños por instantes de ti, te hacen dudar y desconfiar de tu persona, ponen en entredicho tu propia conciencia, pero lo que no hacen es pensar que pueden causar todo ese daño que provocan en esa porción de segundo que tardan en ejecutar esa mirada de decepción , o ese sencillo gesto de desaprobación del que tienes que responder de la mejor manera posible sin parecer estar roto. 
Digan lo que digan, las personas nos rompemos y no hablo de nada físico, va más allá de lo que creemos tener controlado. Tenemos todo el derecho de equivocarnos y sentirnos mal por ello. No todas las decisiones conllevan a las mismas consecuencias pero por todas ellas serás juzgado y desgraciadamente como no maduremos nos afectarán más esos juicios llenos de prejuicios que nuestras propias equivocaciones.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Tal vez.

Tal vez todo pase por algo, tal vez haya algo que desconocemos y que sea el culpable de todo lo que nos pasa, tal vez nos equivocamos por alguna razón que tardamos meses e incluso años en descubrir por qué y que gracias a esos errores podemos ser quienes realmente somos.  Tal vez esos momentos duros, en los que casi nos encontramos sin salida, nos sirvan para ver la realidad, para descubrir que lo que nosotros creíamos que estábamos viviendo no era más que una ilusión barata que nuestro cerebro ha querido recrear y que en realidad, la vida no se trata de eso. Tal vez sin todos esos errores no sabríamos nada, si  no nos hubiéramos equivocado en elegir carrera a la primera no nos daríamos cuenta de lo que realmente nos gusta. Tal vez nos sintamos depresivos al entrar en un círculo vicioso de nuestro propio mal, pero hay días en los que una simple imagen nos pueden revelar mucho y despejarnos de nuestro turbio malestar. Tal vez esos días no sean una mera casualidad y tal vez la próxima decisión tomada a partir del día de hoy forme parte del juego de aquellos “tal vez”.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Almas acompasadas.

Puede que no estemos todo lo cerca que quisiéramos estar, unos cuantos kilómetros que separan dos cuerpos, pero no dos almas. Cada una de ellas, desde siempre ha  latido sola e independiente, pero desde nuestro primer encuentro  nada ha sido lo mismo. Seguimos siendo libres pero ahora el latido de una se acompasa con la de la otra, creando un bonito compás, formando una preciosa melodía. Melodía que iluminas con tu mirada. Mirada que envuelve todos y cada uno de mis sentidos para quedare extasiados. Evasión, lo que siento al estar contigo e incluso me reduzco al hecho de pensarte. No son pocas las veces en las que pensamos en quién queremos, ofrecemos esfuerzo, tiempo y al fin y al cabo vida. Sólo tenemos una, pero sería una miseria si no la compartimos con alguien que la merezca de verdad. Verdad que se afirma con un “te quiero”  y se confirma con un beso. Beso que hace sentir y latir intensamente más rápido cuando te acercas. Es curioso cómo nos fundimos en uno, mil problemas pueden estar ocurriendo fuera, o dentro, y basta para   aproximarnos  para que estos se evadan como nuestros pensamientos al pensar en el otro. Siempre hemos vivido sin nuestra compañía pero qué bonito compartir momentos, amaneceres, cosquillas en la espalda, secretos incontables, besos, caricias, tiempo. El tiempo es tan egoísta por no dejarnos prolongarlo y volver a atrás en él, lo que vivimos cada día es único, nunca más besarás a una persona en el mismo instante tras pasados unos días, ni yo estaré escribiendo esto nunca más. Suena duro decir eso, nos da a pensar en la forma en la que lo podemos aprovechar y con quién queremos compartirlo. Pero acordaros, de que no cualquier alma forma la misma melodía con otra.

domingo, 23 de abril de 2017

Otro mundo.

Adelante,
besa a cualquiera.
Besa y experimenta.
Pero no intentes buscar
el mismo sentimiento
que al rozar mis labios.
Adelante,
busca un mundo sin amor,
en el que no amanezca
por mis sonrisas.
Adelante,
intenta encontrar,
otra persona como yo.
Adelante,
pero no te olvides,
que en ese mundo sin amor,
no estoy yo.

miércoles, 19 de abril de 2017

Puntos y seguido.

Caricias. Besos. Piel de gallina. Mordiscos. Incertidumbre. Nervios. Amor. Besos camuflados en sonrisas. Complicidad encerrada en miradas. Pero no en cualquiera, sólo en la tuya y mía. En la nuestra. Porque todo por separado puede resultar individual, pero juntos forman parte de nuestra preciosa armonía. Armonía que creas con tu mirada. Mirada que afirmas con tu sonrisa. Sonrisa que se atenúa cuando no estoy y reluce al pensar en mi. El pensar también es un sentir, un recuerdo fugaz que te hace revivir el pasado. Pasado que es imposible volver, pero presente que se desea tener. Porque todo, si es contigo, se desea revivir una y otra vez, para sentirte como la primera vez.