No me gusta sentirme dependiente de nada ni de nadie, pero me encuentro dependiendo de un cariño inexistente, de unas caricias cuyas manos no sé descifrar su identidad. Es curioso como el corazón necesita tanto en diversas situaciones, pero la realidad y el contexto en el que nos desenvolvernos, nos imposibilitan poder satisfacerlo. Resulta absurdo sentir esta sensación si no hay personas con las que te imagines compartiendo vida, y el mero hecho de pensar en sentir hacia otra persona, se convierte en el mayor desafío con el que nos podemos encontrar. Un desafío que afrontamos de forma negativa, llegando a ser considerado como una utopía. Utopía inalcanzable por el conjunto de sucesos y acciones que consciente o inconscientemente han desencadenado dicho estado. Estado del que deseamos salir, pero que no podemos encontrar el cartel de salida sin importar la dirección en el que lo busquemos. Búsqueda que nos mantiene con cierta angustia al prolongarse más de lo deseado. Angustia que nos permite sentir y a su vez, vivir. Vida que se resume en la capacidad de sentir. Sentir para vivir y vivir para ser conscientes de lo que sentimos, aunque estos sean la principal razón de que en ocasiones queramos dejar de vivir.
sábado, 20 de julio de 2019
domingo, 14 de julio de 2019
Caja de Pandora.
lunes, 1 de julio de 2019
¿Veneno o antídoto?
viernes, 3 de mayo de 2019
Ser yo.
¿Qué es el cuerpo? ¿Qué eres tú? ¿Quién eres tú? ¿Cómo es posible que estando rodeados de cuerpos, de almas, nos sintamos sin compañía? ¿Qué nos hace ser nosotros? ¿Qué te hace ser tú? ¿Y yo? ¿Qué me hace ser yo? Yo soy nada sin mí, tú eres nada sin tí, o sin mí. ¿Cómo podemos ser nadie sin alguien? ¿En qué momento le hemos otorgado ese papel a determinadas personas? La pregunta sería: ¿Qué sería de mí sin ser yo?
miércoles, 20 de marzo de 2019
Polvo cósmico.
jueves, 22 de noviembre de 2018
¿Quién soy?
Tengo miedo, lo admito, tengo miedo a perder a muchas personas más, a que mis sentimientos no vuelvan a florecer como antes, tengo miedo a no volver a ser yo. En realidad no sé en qué o quién me he convertido, llevo mucho tiempo sintiendo que la persona que soy ha cambiado demasiado y no se siente como lo solía hacer. Es evidente que cambiamos pero no me siento yo. Espero no ser la única al pensar o darse cuenta que su realidad aparece distorsionada a la que previamente se había imaginado. Nunca sabemos por qué camino iremos, ni cómo reaccionaremos ante ellos para recibir ciertos golpes y se ve obligado a construirse la primera coraza que pueda permitirse para continuar. Digo continuar porque muchas veces necesitamos una pausa, un descanso para tener una última esperanza de que todo era una mera ilusión y no se había convertido en tu día a día. Supongo que estas cosas ayudarán a consolidarnos pero en algunas ocasiones, como ahora, no sé ni qué persona soy.