martes, 3 de diciembre de 2019

Puro teatro

Hace unos días, una persona muy importante en mi vida me comentó una frase que le había dicho su madre, la oración decía lo siguiente: "la vida es puro teatro". Simple pero concisa. Realista pero dolorosa. Dolorosa pero reveladora. En el momento en el que te das cuenta de ciertas realidades, nos desnudamos ante el mundo, o tal vez, puede que sea este quien se desnude ante nosotros con la finalidad de dejar ver su verdadero ser. Qué extraña sensación la que sentí al interiorizar y asimilar esas palabras. Esa consciente inconsciencia de lo que te rodea. Puede que nunca lleguemos a descubrir la verdadera cara del mundo, o de las personas que habitan en él. Tenemos tanto miedo a ser como creemos que somos que nos escondemos bajo esas máscaras opacas que únicamente son un mero espejo de la sociedad. Un reflejo de personas que no conocemos, pero creemos conocer. Dependiendo de en qué contexto nos situemos, mostraremos unas u otras, desempeñaremos únicamente unos determinados roles en función de las personas que se encuentren a nuestro alrededor. Llegados a este punto, es oportuno preguntarse si esas personas también se pondrán ciertas máscaras porque tú, que te sentías diferente al resto al creer saber cómo eras, muestras una faceta diferente a la real que hace desconfiar y dudar tanto a las demás personas como incluso a tu propio ser. 

martes, 5 de noviembre de 2019

Arte.

Algunas veces somos arte para ciertas personas. Arte. Somos arte. Parecemos arte. El arte varía en función de los ojos con los que se mire, pero, ¿qué pasa si nos somos capaces de ver nuestro propio arte? Un resplandor que adormece el resto de los sentidos para que otros puedan captar cada detalle de lo que se muestra. El arte se puede expresar de formas tan diferentes que resulta un poco triste no vernos reflejados en ninguna de ellas. Es curioso como nosotros somos, en parte, los creadores de nosotros mismos y que seamos incapaces de ver los logros o en ver en qué o quién nos vamos convirtiendo carece de sentido. Arte que enseña, que hace sentir, que sufre, que engrandece lugares, o personas. Arte que ríe, que sueña, que se esconde junto al Sol y que resplandece con la luna. Arte cósmico al iluminarse junto con las estrellas, arte que desaparece cuando te marchas, arte, que se crea, cuando das la espalda. Al dar la espalda a todo y a todos, te sueles centrar en tí. Arte que diseñas por y para ti. Arte, que sin quererlo, acabas siendo.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Jaulas.

Esa sensación que se repite en bucle una y otra vez. Ese pensamiento que intenta autoconvencerte que este estado es algo pasajero y que dentro de poco escaparás de él. Ese sentimiento de culpabilidad al darte cuenta y descubrir que eres incapaz de salir de tu propia jaula. Esa jaula mental que invade cada centímetro de tu piel y que se expande por cada conexión neuronal. Es en ese momento, cuando te preguntas si desde fuera se ve la cárcel que tú misma te has construído. Aquel lugar que en principio creías que se trataba de un refugio momentáneo, pero que poco a poco se ha convertido en tu hogar. Esa cárcel en la que no creemos estar al pensar que somos libres, pero que tras varios golpes de realidad descubrimos que va a hacer falta mucha ayuda para salir. Puede que todos estemos en pequeñas jaulas que nos aprisionan, nos cohíban de disfrutar lo que realmente queremos hacer y que no nos permitan ser quienes queramos. Es muy complicado asumir todas las situaciones que vivimos sin intentar huir y escondernos tras unos cuantos barrotes, que con suerte, no dejan ver cómo realmente nos sentimos.

martes, 27 de agosto de 2019

Flotar.

Estoy flotando en un mar en el que no me veo reflejado. En unas nubes inexistentes. En unas manos tímidas que no se entrelazan por miedo al qué pasará. En dos sonrisas que se quedaron mudas tras ese intenso beso que las unió. En unos rayos de sol que tímidamente interrumpen la oscuridad.  Estoy flotando en un universo infinito, en el que nuestras miradas  parecen que no tiene fin al encontrarse. Estoy flotando y ni si quiera sé dónde ni cómo lo estoy haciendo. Estoy desafiando a la vida, a sus leyes y a mí misma. Sigo flotando y sigo sin saber cuándo vas a venir a decirme que estoy flotando, que todo lo que estoy sintiendo puede ser efecto de algo más, de alguien más. Que en parte, mis actos no se realizan porque yo los provoco, sino porque sobre mí actúa una fuerza exterior que lo controla todo. Estoy flotando y no sé qué es flotar. Estoy viviendo y no sé qué es vivir.

sábado, 20 de julio de 2019

Dependencia inexorable.

No me gusta sentirme dependiente de nada ni de nadie, pero me encuentro dependiendo de un cariño inexistente, de unas caricias cuyas manos no sé descifrar su identidad. Es curioso como el corazón necesita tanto en diversas situaciones, pero la realidad y el contexto en el que nos desenvolvernos, nos imposibilitan poder satisfacerlo. Resulta absurdo sentir esta sensación si no hay personas con las que te imagines compartiendo vida,  y el mero hecho de pensar en  sentir hacia otra persona, se convierte en el mayor desafío con el que nos podemos encontrar. Un desafío que afrontamos de forma negativa, llegando a ser considerado como una utopía. Utopía inalcanzable por el conjunto de sucesos y acciones que consciente o inconscientemente han desencadenado dicho estado. Estado del que deseamos salir, pero que no podemos encontrar el cartel de salida sin importar la dirección en el que lo busquemos. Búsqueda que nos mantiene con cierta angustia al prolongarse más de lo deseado. Angustia que nos permite sentir y a su vez, vivir. Vida que se resume en la capacidad de sentir. Sentir para vivir y vivir para ser conscientes de lo que sentimos, aunque estos sean la principal razón de que en ocasiones queramos dejar de vivir.

domingo, 14 de julio de 2019

Caja de Pandora.

Esa sensación de constante insuficiencia para todos y para ti misma. Sentir la gloriosa capacidad de las personas que te rodean pero ni si quiera presentir la tuya propia. Esa voz de indiferencia, de daño propio, de cosechar nuestros peores pensamientos  recogiendo nuestros miedos, inseguridades y desdichas. Supongo que aunque intentemos parecer muy fuerte, en numerosas ocasiones nos sentimos de esta manera. Somos incapaces de valorarnos  sacando solo a relucir lo que pensamos que ven los demás, siendo nosotros mismos ciegos de nuestro propio ser. Se suele decir que no es más ciego que quien no quiere ver, pero ¿y si no sabemos ver? ¿Y si nadie nos ha enseñado a ver lo que somos? ¿Y si nadie se ha molestado en enseñarnos cómo ser? Se dan tantas cosas por sabidas que parece mentira que nuestra primordial capacidad permanezca en la caja de Pandora esperando a que algún investigador lo descubra. ¿Quiénes son los demás para descubrir lo que eres tú? ¿Qué no eres tú qué los demás sí? Tenemos la necesaria suficiencia de aprender y descubrir quiénes somos, de no aceptar la incertidumbre de otros y de aprender que en determinadas situaciones, nos dejamos llevar por el erróneo caso resuelto del misterio del ser que moviliza a tantas personas a descubrirlo.

lunes, 1 de julio de 2019

¿Veneno o antídoto?

Todos somos veneno y cura a la vez, tanto para los demás, como para nosotros mismos. ¿Cuántas veces herimos e intoxicamos nuestro alrededor, nuestro interior sin que esto se convirtiera en la principal finalidad de nuestros actos? Actos que sistemáticamente se convierten en consecuencias, consecuencias que ni tú, ni yo, supimos prever ni prevenir. Pero, ¿cómo podemos prevenir algo que ni siquiera se ha creado? Acciones de milisegundos que nos envenenan, acciones de nanosegundos que nos curan. Nosotros tenemos la capacidad de la dualidad siendo nuestro mejor antídoto frente a nuestro peor veneno. Pero, ¿qué pasa con los demás? ¿Seremos nosotros quienes les intoxiquemos y curemos? ¿O será un mero reflejo de lo que llevan en su interior mostrándose incapaces de admitir su culpabilidad? Veneno o antídoto. ¿Tú qué eres? ¿O acaso no quieres ser ninguno?

viernes, 3 de mayo de 2019

Ser yo.

¿Qué es el cuerpo? ¿Qué eres tú? ¿Quién eres tú? ¿Cómo es posible que estando rodeados de cuerpos, de almas, nos sintamos sin compañía? ¿Qué nos hace ser nosotros? ¿Qué te hace ser tú? ¿Y yo? ¿Qué me hace ser yo? Yo soy nada sin mí, tú eres nada sin tí, o sin mí. ¿Cómo podemos ser nadie sin alguien? ¿En qué momento le hemos otorgado ese papel a determinadas personas? La pregunta sería: ¿Qué sería de mí sin ser yo?

miércoles, 20 de marzo de 2019

Polvo cósmico.


Todos quieren parecerse a ella, pero no por lo bonita que es, sino por cómo y quién es. El ser es aquello que nunca podremos conocer de alguien, es tan inefable, cuando más creemos que conocemos a una persona más inalcanzable se vuelve para nuestros sentidos. Si nos comparasen con mundos se quedarían cortos, nuestra complejidad produce una colisión entre todos los planetas, entre todas las galaxias, entre tú y yo. Pero, ¿quiénes somos tú y yo? ¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo? ¿Qué somos?
Tal vez, formemos parte de la inmensidad del espacio, de polvo cósmico, de las nubes que impiden que el sol resplandezca. Puede que seamos cenizas de chimeneas quemando recuerdos antiguos, recuerdos de historias en los que fuimos pero que ya no somos; tímidos rayos de sol indicando que un nuevo día, que una nueva oportunidad para conocernos se acerca; viento que acariciará la cara de ambos, pero que ni aun así nos podremos oler; olas perdidas en un gran océano. Somos grandes cosas que fueron, pero que no volverán, que vivieron pero se creen olvidadas; pequeñas cosas, que por más que pienses, se han marchitado.

jueves, 22 de noviembre de 2018

¿Quién soy?

Tengo miedo, lo admito, tengo miedo a perder a muchas personas más, a que mis sentimientos no vuelvan a florecer como antes, tengo miedo a no volver a ser yo. En realidad no sé en qué o quién me he convertido, llevo mucho tiempo sintiendo que la persona que soy ha cambiado demasiado y no se siente como lo solía hacer. Es evidente que cambiamos pero no me siento yo. Espero no ser la única al pensar o darse cuenta que su realidad aparece distorsionada a la que previamente se había imaginado. Nunca sabemos por qué camino iremos, ni cómo reaccionaremos ante ellos para recibir ciertos golpes y se ve obligado a construirse la primera coraza que pueda permitirse para continuar. Digo continuar porque muchas veces necesitamos una pausa, un descanso para tener una última esperanza de que todo era una mera ilusión y no se había convertido en tu día a día. Supongo que estas cosas ayudarán a consolidarnos pero en algunas ocasiones, como ahora, no sé ni qué persona soy.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Esperar


¿Cuánto tiempo llevamos sin pararnos? Tomarnos un tiempo en nuestra vida, para nadie, para nosotros. Vivimos tan preocupados por llegar a tiempo a todos sitios que nunca llegamos a tiempo para nosotros. El mundo se mueve demasiado rápido, premian a las personas que alcanzan sus objetivos antes, sin pararse a pensar en el disfrute del camino, porque claro, para eso debían haber parado y no podían malgastar apenas un minuto en ello. Un minuto, sesenta segundos, cuántos son necesarios para encontrarnos con nuestro yo, con quien realmente somos. ¿O es que ya se nos ha olvidado ser?

sábado, 4 de agosto de 2018

Me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos

No han pasado ni 24 horas desde que nos has dejado. Para muchos de nosotros no somos conscientes de ello. Esto parece otra realidad, otro universo en el que no asimilamos que no volverás a estar con nosotros. Nos faltarán esas fotos en las que tanto presumías de tus estilismos y de ser la fucking Beyonce como a ti te gustaba decir. Tampoco puedo imaginar que no habrá más audios descontrolados después de haber tomado una taza de café, ni covers de cualquier canción random que saliera en la radio interpretada por tu particular energía. Y digo particular porque en 19 años de vida no he conocido a otra persona como tú. Gracias por hacer mis mañanas más amenas en clase, por pedirme que te guardara el sitio aun cuando yo llegaba más tarde que tú, por llamarme cuando más lo necesitaba o simplemente por sonreír y hacer que la vida podía ser mucho más bonita si la mirábamos con tu forma de pensar. Al menos puedo decir que todo lo que sentía hacia ti lo sabías, espero que supieras lo mucho que te admiro y te quiero. Sé que nunca vas a poder leer esto, de hecho mañana me encontraré de camino a tu entierro pero me sentía con la necesidad de escribirte por última vez. Puedo decir con total seguridad que de ti hemos aprendido muchísimo, no solo yo sino todos los que te rodeaban, nos has dado una valiosa lección de vida, aun cuando peor estabas intentabas animarte o llevar situaciones difíciles con la mayor de tus sonrisas y tu bienestar. Creo que no hablo solo por mi cuando digo que nos has enseñado a valorar más la vida, sus pequeños detalles y sobretodo las personas que se encuentran en ellas. Desafortunadamente tú no vas a seguir físicamente aquí pero te aseguro que no va a pasar ni un día en el que ninguno de nosotros te piense ni se acuerde de lo maravilloso que eres. Ojalá algún día pueda darte todos esos abrazos que habíamos ido acumulando y no me cansaré de repetirte que te voy a echar de menos.

jueves, 2 de agosto de 2018

Mente en blanco.


Otra vez esa situación del pánico hacia una hoja en blanco, hacia el mayor de los desafíos, el que te enfrenta contigo mismo y la parte más interna de ti. Porque todo lo que dejamos ver no  es realmente lo que somos, es más, la mayoría de nosotros no sabemos ni lo que somos. Pero qué difícil saberlo y qué duro o divertido puede ser descubrirlo. De repente un día te despiertas y no vuelves a ver las cosas como creías haberlas recordado antes de dormir, no han sido ellas las que han cambiado si no que las cosas se convierten en otras si se miran desde otra perspectiva. Hacía mucho tiempo que no escribía, tal vez mi cuerpo o mi alma no estaban preparadas para ello y no sé bien qué estoy haciendo ahora mismo pero sólo me dejo llevar intentando inspirarme con música “ Indie”  y escribiendo todas las palabras que me vienen a la mente intentando unirlas con una cierta coherencia que no sé si tendrá resultado. En cierta parte había olvidado la sensación de libertad que proporciona expresar tus ideas, parece algo tan simple y tan complejo a la vez que solo te das cuenta y lo valoras cuando en ocasiones tienes alguna idea y al intentar plasmarla descubres que no encuentras las palabras perfectas para ello. Se suele decir que lo perfecto no es lo ideal o lo adecuado pero cuando te sientes realmente feliz con lo que estás haciendo encuentras la perfección en los  más sencillos errores. Aquellos que te proporcionan la oportunidad para poder continuar escribiendo, y en conclusión viviendo.

martes, 9 de enero de 2018

Errores.

He cometido un error, bueno si hablamos de ello serían miles y no se podrían reducir sólo a uno. He intentado hacer algo cuando no estaba preparada, cuando mi cabeza se dispersaba entre cientos de pensamientos más importantes para mí en estos momentos, pero aún así he intentado realizar algo. Parecerá una tontería pero este hecho nos lo repetimos una y otra vez con la mayoría de nuestras decisiones. Nos forzamos, o mejor dicho, nos fuerzan a realizar cosas para las que todavía no estamos preparados. Piensan que tratar a todos por igual saldrá bien, pero nadie lo es por lo que de un momento a otro explotará la burbuja de la realidad para imponer un trato distinto y personalizado. Puede que todo pueda parecer un disparate pero por algo somos personas dotadas con una razón y unos sentimientos que nos difieren del resto de las especies. Cometer errores forma parte de la vida, del día a día y a pesar de que digan lo contrario, no están tan aceptados como creemos. Basta tener un fallo para que muchas personas te juzguen y crean que tienen un papel importante en tu vida desafiándote por ello. Son esas mismas personas que no se han parado a pensar en el daño o en la posible repercusión que puede tener hacia la persona que piensa que ha fallado. Se creen dueños por instantes de ti, te hacen dudar y desconfiar de tu persona, ponen en entredicho tu propia conciencia, pero lo que no hacen es pensar que pueden causar todo ese daño que provocan en esa porción de segundo que tardan en ejecutar esa mirada de decepción , o ese sencillo gesto de desaprobación del que tienes que responder de la mejor manera posible sin parecer estar roto. 
Digan lo que digan, las personas nos rompemos y no hablo de nada físico, va más allá de lo que creemos tener controlado. Tenemos todo el derecho de equivocarnos y sentirnos mal por ello. No todas las decisiones conllevan a las mismas consecuencias pero por todas ellas serás juzgado y desgraciadamente como no maduremos nos afectarán más esos juicios llenos de prejuicios que nuestras propias equivocaciones.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Tal vez.

Tal vez todo pase por algo, tal vez haya algo que desconocemos y que sea el culpable de todo lo que nos pasa, tal vez nos equivocamos por alguna razón que tardamos meses e incluso años en descubrir por qué y que gracias a esos errores podemos ser quienes realmente somos.  Tal vez esos momentos duros, en los que casi nos encontramos sin salida, nos sirvan para ver la realidad, para descubrir que lo que nosotros creíamos que estábamos viviendo no era más que una ilusión barata que nuestro cerebro ha querido recrear y que en realidad, la vida no se trata de eso. Tal vez sin todos esos errores no sabríamos nada, si  no nos hubiéramos equivocado en elegir carrera a la primera no nos daríamos cuenta de lo que realmente nos gusta. Tal vez nos sintamos depresivos al entrar en un círculo vicioso de nuestro propio mal, pero hay días en los que una simple imagen nos pueden revelar mucho y despejarnos de nuestro turbio malestar. Tal vez esos días no sean una mera casualidad y tal vez la próxima decisión tomada a partir del día de hoy forme parte del juego de aquellos “tal vez”.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Almas acompasadas.

Puede que no estemos todo lo cerca que quisiéramos estar, unos cuantos kilómetros que separan dos cuerpos, pero no dos almas. Cada una de ellas, desde siempre ha  latido sola e independiente, pero desde nuestro primer encuentro  nada ha sido lo mismo. Seguimos siendo libres pero ahora el latido de una se acompasa con la de la otra, creando un bonito compás, formando una preciosa melodía. Melodía que iluminas con tu mirada. Mirada que envuelve todos y cada uno de mis sentidos para quedare extasiados. Evasión, lo que siento al estar contigo e incluso me reduzco al hecho de pensarte. No son pocas las veces en las que pensamos en quién queremos, ofrecemos esfuerzo, tiempo y al fin y al cabo vida. Sólo tenemos una, pero sería una miseria si no la compartimos con alguien que la merezca de verdad. Verdad que se afirma con un “te quiero”  y se confirma con un beso. Beso que hace sentir y latir intensamente más rápido cuando te acercas. Es curioso cómo nos fundimos en uno, mil problemas pueden estar ocurriendo fuera, o dentro, y basta para   aproximarnos  para que estos se evadan como nuestros pensamientos al pensar en el otro. Siempre hemos vivido sin nuestra compañía pero qué bonito compartir momentos, amaneceres, cosquillas en la espalda, secretos incontables, besos, caricias, tiempo. El tiempo es tan egoísta por no dejarnos prolongarlo y volver a atrás en él, lo que vivimos cada día es único, nunca más besarás a una persona en el mismo instante tras pasados unos días, ni yo estaré escribiendo esto nunca más. Suena duro decir eso, nos da a pensar en la forma en la que lo podemos aprovechar y con quién queremos compartirlo. Pero acordaros, de que no cualquier alma forma la misma melodía con otra.

domingo, 23 de abril de 2017

Otro mundo.

Adelante,
besa a cualquiera.
Besa y experimenta.
Pero no intentes buscar
el mismo sentimiento
que al rozar mis labios.
Adelante,
busca un mundo sin amor,
en el que no amanezca
por mis sonrisas.
Adelante,
intenta encontrar,
otra persona como yo.
Adelante,
pero no te olvides,
que en ese mundo sin amor,
no estoy yo.

miércoles, 19 de abril de 2017

Puntos y seguido.

Caricias. Besos. Piel de gallina. Mordiscos. Incertidumbre. Nervios. Amor. Besos camuflados en sonrisas. Complicidad encerrada en miradas. Pero no en cualquiera, sólo en la tuya y mía. En la nuestra. Porque todo por separado puede resultar individual, pero juntos forman parte de nuestra preciosa armonía. Armonía que creas con tu mirada. Mirada que afirmas con tu sonrisa. Sonrisa que se atenúa cuando no estoy y reluce al pensar en mi. El pensar también es un sentir, un recuerdo fugaz que te hace revivir el pasado. Pasado que es imposible volver, pero presente que se desea tener. Porque todo, si es contigo, se desea revivir una y otra vez, para sentirte como la primera vez.

martes, 4 de abril de 2017

Tú.

La brisa acaricia mi cara, las estrellas intentan iluminar la noche. Silencio, no hay ningún ruido a mi al rededor, sin embargo hay una suave melodía recorriendo los más remotos lugares de mí. Jamás podré olvidar tu voz al pronunciar aquellas palabras que tanto me gustan oír, o en definitiva jamás me cansaré de escucharte. da igual que me canse, y a veces dude, pero dudar nos convierte en humanos. ¿Qué sería de nosotros si supiéramos todo con certeza? ¿Acaso no nos equivocaríamos, y por tanto nunca aprenderíamos las consecuencias que conlleva actuar mal? Puede que haya cometido muchos errores en mi vida, soy humana, tengo miles de fallos, pero quererte nunca estará en mi lista de cosas que no debería haber  hecho porque cuando me encuentre sola, mirando a las estrellas con la compañía del suave viento nunca me vendrá tu recuerdo, y eso es algo, que merece la pena vivir

miércoles, 8 de marzo de 2017

Por fin soy yo.

Ya no soy la niña tonta que se creía tus palabras, ya no soy quien se avergonzaba de si misma una y otra vez, quien se hacía ilusiones por cosas que no tenían ni pies ni cabeza pero que en mi mente cobraban el mayor de los sentidos. Ya no soy quien se siente mal por ti, ni quien deja que sus inseguridades le coman la cabeza como en una partida de videojuegos. Ya no soy quien desconfía de todas y cada una de las palabras que pronuncia, ni tampoco soy la que calla cuando ve una injusticia. Ya no soy quien se guarda su opinión cuando soy libre de expresarla, ni quien se avergüenza por ser diferente. Ya no soy como queréis que sea, y quién sabe, tal vez antes, nunca he sido yo.